Mitos y leyendas de las fábricas y sus productos

Fachada SISTEMA GHAS® (izquierda) / Fachada Convencional (derecha)

1. ¿LAS FACHADAS TIENEN QUE CUMPLIR EL CTE? ¿DÓNDE VIENE EL CAPÍTULO DE FACHADAS?
El CTE establece las prestaciones que debe tener el edificio, pero no impone condiciones específicas para las fachadas, ni para los productos, ni para ningún elemento constructivo particular. Las condiciones de todos ellos son las necesarias, en cada caso, para garantizar las prestaciones del edificio. Las prestaciones del edificio en las que intervienen las características de las fachadas son cinco:
- Resistencia y estabilidad: Las fachadas tienen que resistir las acciones sin romperse, sin caerse y sin fisurarse.
- Ahorro de Energía: La fachada es un elemento fundamental en la transmisión del calor como envolvente externa del edificio.
- Estanquidad: La fachada constituye el principal elemento protector del edificio frente al exterior.
- Aislamiento Acústico: La fachada debe suponer una barrera frente al ruido aéreo y al ruido exterior.
- Protección frente a Incendio: La fachada debe suponer una barrera para impedir la propagación, tanto interior como exterior, del incendio.

2. ¿CON EL CTE SE PUEDEN HACER FACHADAS DE LADRILLO APOYADAS EN LOS FORJADOS COMO TODA LA VIDA?
El CTE no impone ni descalifica ninguna solución constructiva. Se puede hacer fachadas con cualquier sistema, siempre que se garanticen las prestaciones del edificio relacionadas con la fachada. La prestación estructural (que el muro no se caiga ni se rompa) se puede conseguir con el sistema convencional (sólo en situaciones domésticas de altura de planta, viento moderado y suficiente entrega en los forjados). Sin embargo, el resto de prestaciones del edificio encomendadas a las fachadas, relativas a la estanquidad y aislamiento térmico no se consiguen fácilmente con la solución convencional. Para poder lograr simultáneamente todos los requisitos que debe tener la fachada, con el sistema convencional, es preciso recurrir a soluciones complejas, caras y, en la mayoría de los casos, incompatibles con el requisito de estabilidad.

3. ENTONCES, ¿ES IMPOSIBLE CONSEGUIR TODOS LOS REQUISITOS DE UNA FACHADA DE FORMA ECONÓMICA?
No es imposible. Existe un sistema constructivo muy económico, seguro y de fácil ejecución, para cumplir simultáneamente todos los requisitos encomendados a la fachada. Este sistema constructivo es el SISTEMA GHAS®.

4. ¿TENGO QUE RENUNCIAR A LAS FACHADAS DE LADRILLO PARA HACER UNA FACHADA VENTILADA?
No hay que renunciar a los ladrillos para realizar fachadas ventiladas. Con el SISTEMA GHAS® se pueden conseguir las prestaciones de una fachada ventilada y, además, constituye la solución más económica, con gran diferencia, de todas las que existen en el mercado.

5. EL LADRILLO NO TIENE LA CULPA
Los procesos patológicos de los muros de fábrica no se deben achacar ni al tipo de pieza ni a su calidad. La causa fundamental es el sistema constructivo adoptado, que no suele ser el indicado en la inmensa mayoría de los casos con procesos patológicos. El tipo y calidad de las piezas tiene trascendencia sólo en aspectos relacionados con la absorción de humedad, eflorescencias, heladicidad, etc. El ladrillo no se fisura ni se cae, lo que realmente se fisura o se cae es el muro.

6. ESTO SE HACE COMO SE HA HECHO TODA LA VIDA
Lo único que se puede hacer como toda la vida son los ladrillos, y la forma de ejecutar los muros de fábrica. Los muros tienen unas características particulares, fundamentalmente geométricas, que no se pueden generalizar. De la misma manera que no es lo mismo una viga de 4 metros de luz, que una viga de 7 metros (aunque las dos se hagan como toda la vida), no es lo mismo un muro de 3 metros de altura que un muro de 5 metros (aunque la forma de ejecutarlos sea la misma). Sus condiciones de resistencia y estabilidad son muy diferentes, y los recursos para conseguirlas no pueden ser los mismos. De igual forma que a nadie se le ocurre diseñar todas las vigas que hace en su vida con la misma geometría o armadura, independientemente de su luz, de su carga, o de sus condiciones de apoyo, a nadie se le debería ocurrir dimensionar los muros sin tomar en consideración la longitud, altura o carga.

7. ¿LOS MUROS DE FÁBRICA SE DEBEN CALCULAR?
Independientemente del papel estructural que desempeñe un muro, en todos los casos los muros tienen que sobrevivir sin caerse, sin romperse y sin fisurarse. Para poder garantizar estos requisitos (como en cualquier otro elemento constructivo) es preciso analizar y calcular. Existe otro método que es el de “prueba y error”, pero no resulta viable en obras de edificación por razones obvias. El resultado del análisis es lo que determina el sistema constructivo más adecuado en cada situación, y además, el cálculo permite optimizar los recursos, disponiendo sólo los suficientes y todos los necesarios.

8. ¿MI FACHADA PUEDE RESISTIR LA ACCIÓN DE SISMO?
La acción de sismo es una acción horizontal (al igual que la debida al viento) y sus valores vienen explícitamente definidos en la NCSE-02. Por consiguiente, se trata de una acción cuantificable y, por lo tanto, susceptible de ser introducida en el cálculo como cualquier otra.

9. ¿QUÉ SE NECESITA PARA CALCULAR UN MURO?
Para calcular un muro hay que saber qué esfuerzos tiene, y cómo se resisten esos esfuerzos. Los esfuerzos que tiene que resistir un muro se deducen directamente del CTE, en el que consta explícitamente el valor de las acciones y el método de cálculo. Lo que resiste un muro también se deduce directamente del CTE a partir de las prestaciones mecánicas de sus componentes (ladrillos, mortero, armaduras, anclajes, etc). Las prestaciones mecánicas de todos los elementos se garantizan en el reglamentario marcado CE.

10. ¿POR QUÉ ES IMPRESCINDIBLE EL MARCADO CE?
En primer lugar porque es obligatorio para los productos que se incorporan de forma permanente en un edificio. En segundo lugar porque el marcado CE, realizado dentro del marco legal vigente, junto con la aplicación del CTE, suponen la única garantía de calidad (por parte del Estado, no de la empresa suministradora). Además constituye la única medida de comprobación de que los productos que se incorporan en el muro tienen las prestaciones requeridas en el cálculo. De nada sirve calcular si no existe un valor de comparación para dimensionar.

11. EL MITO DEL FLEJE: “PARA QUEDARME TRANQUILO PONGO FLEJES”
El fleje sólo sirve para tranquilizar la conciencia del que lo pone, pero no se le puede encomendar ninguna prestación relacionada con el comportamiento mecánico del muro. Cualquier elemento de retención debe resistir, tanto a tracción como a compresión. Para que el fleje tuviera una mínima resistencia a tracción, debería estar tenso; y a compresión no tiene ninguna resistencia en ningún caso.

12. EL MITO DEL ANGULAR: “SI ME FALTA APOYO PONGO UN ANGULAR”
Todos los muros precisan apoyo, para transmitir el peso; y entrega o retención para resistir el viento. No se deben confundir estos conceptos, aunque el angular sobra en los dos casos. El peso de una fachada continua se transmite por contacto hasta el arranque (tanto si hay angulares interpuestos, como si no los hay); por consiguiente, la primera hilada hay que calcularla para todo el peso en cualquier caso (esto lo dice explícitamente el CTE). Para que el peso se transmita, a través de los angulares, a los forjados de cada planta, sería necesario interrumpir la continuidad, pero entonces el muro quedaría en precario ante el viento. Para resistir el viento, si la entrega en los forjados es escasa, basta disponer elementos de retención, y la misión del angular se puede conseguir de forma más barata, segura y funcional con anclajes. Frente al peso sólo funciona el elemento que esté bajo la primera hilada, los angulares interpuestos sobran; frente a viento sólo funciona el “taco” con una simple garra, el resto de acero que constituye el angular sobra.

13. “ME PARECE MUY BIEN TODO LO ANTERIOR, PERO YO, PARA QUEDARME TRANQUILO, PONGO UN ANGULAR EN LOS FORJADOS COMO TODA LA VIDA”
El angular no es inocuo. Supone una conexión rígida entre el muro y los forjados, lo que habilita una posible transmisión de cargas de los forjados al muro, por la enorme diferencia de rigidez; y no al revés, como se pretende. La presencia de angulares embutidos convierte a la fachada en muro de carga. La fachada no sólo tiene que resistir su peso en el arranque, sino el procedente de los forjados, transmitido por los angulares. Esta medida no puede dejar tranquilo a nadie, puesto que produce el efecto contrario al que se pretende conseguir.

14. COMO TENGO UN MURO MUY ALTO, PARA QUE NO SE ME CAIGA, VOY A PONER MUCHA ARMADURA DE TENDEL
La armadura no es un elemento de retención: un muro con mucha armadura, si no está suficientemente sujeto a la estructura, se puede caer con la armadura incluida; eso sí, se caerá entero, pero se caerá. La armadura por sí sola no da estabilidad al muro; su misión es proporcionar ductilidad y, por tanto, disminuir considerablemente el riesgo de fisuración. Para poder encomendar una misión estructural a la armadura, es imprescindible que el muro esté sujeto a los pilares de la estructura con anclajes.

15. PARA MEJORAR LAS PRESTACIONES DE MI MURO FRENTE A LA ACCIÓN DEL SISMO VOY A PONER MUCHA ARMADURA DE TENDEL
Para la acción sísmica, la armadura por sí sola supone una mejora del comportamiento mecánico del muro, porque proporciona ductilidad. Sin embargo, por las mismas razones expuestas en el punto anterior, no se le puede asignar a la armadura, por sí misma, ninguna prestación relacionada con la estabilidad del muro. Para que la armadura se pueda computar en un cálculo a sismo, debe ir acompañada de elementos de retención, es decir, de anclajes, a los pilares.

16. QUIERO ARMAR MIS MUROS PARA PREVENIR LA FISURACIÓN, ¿CUÁNTA ARMADURA TENGO QUE PONER?
El CTE define explícitamente la cuantía mínima de armadura para dotar a la fábrica de ductilidad y prevenir la fisuración. En este sentido, determina que la separación vertical entre hiladas armadas no superará los 60 cm y que el área de acero no será inferior al 0,03% del área del muro. Esta medida es preventiva y, dado que está explícita en el CTE, puede ayudar para hacer frente a la responsabilidad civil derivada de procesos patológicos producidos por fisuración en los muros. Sin embargo, esta medida, por sí sola, no constituye una garantía al 100% de ausencia de fisuras. Lo que realmente es efectivo para evitar la fisuración es un buen diseño de la solución constructiva que evite las situaciones de riesgo.