Preguntas más frecuentes

¿Cómo elegir el ancho correcto de la armadura?

El recubrimiento con mortero de las armaduras es un requisito fundamental para garantizar la protección del acero frente a la corrosión. Por consiguiente, cuando se trata de conseguir esta prestación, las condiciones de recubrimiento tienen distinta importancia según sea el acabado de la armadura de tendel.

Sin embargo, el recubrimiento también es un requisito esencial para la correcta trasmisión de esfuerzos por adherencia en las zonas de solape, y esto es común para todas las armaduras con uso estructural, independientemente del tipo de acabado.

Para conseguir esta prestación, se deben respetar los espesores mínimos de recubrimiento, tanto superior e inferior, como lateral.

El recubrimiento lateral en las zonas de solape es imprescindible para que se produzca la trasmisión de esfuerzos entre una pieza de armadura y la contigua, y esta circunstancia se debe tener en cuenta a la hora de elegir el ancho de la armadura adecuado al espesor del muro. Si la armadura no tiene un diseño específico para el solape, se debe restringir su ancho para permitir el recubrimiento lateral de todos los alambres longitudinales.


FISUFOR® y FISUFOR® 3D


FISUFOR® PLUG y GEOFOR®

¿Influye el ancho de la armadura en las prestaciones de la fábrica?

La armadura dispuesta para control de fisuración no precisa un ancho específico, puesto que lo único que cuenta en este caso es el área de la sección de acero.

Por el contrario, el ancho de la armadura tiene un papel fundamental cuando ésta tiene una función estructural, ya que al aumentar el brazo mecánico se aumenta, en la misma proporción, la capacidad resistente a flexión horizontal de los muros de fábrica.


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Esto significa que, para un mismo ancho de tendel, el uso de GEOFOR® permite disponer piezas de mayor ancho, lo que supone un mayor brazo mecánico de la sección y, consecuentemente, un incremento proporcional de la capacidad resistente a flexión del muro. Este efecto puede incrementar la prestación mecánica del muro armado hasta en un 20%, sin incrementar la cuantía de acero y, por tanto, sin incrementar el coste de la unidad constructiva.

En efecto, la capacidad resistente a flexión que corresponde a una sección de un material compuesto, como es el caso de la fábrica armada, se obtiene esencialmente como el producto de dos parámetros: el área de la sección de los alambres longitudinales (que representa la fuerza del acero) y la separación entre ellos (que representa el brazo mecánico de la sección):

siendo:
MRd la capacidad resistente a flexión
As el área de acero en cada cara
fyd la resistencia del acero as el ancho de la armadura

Como se puede ver en la expresión anterior, un incremento del ancho de la armadura, supone un incremento en la misma proporción de la capacidad resistente del muro, manteniendo la misma sección de los alambres.

¿Es igual una armadura de pletina en escalerilla que una armadura de alambre redondo triangulada?

No se debe confundir diámetro de alambre equivalente con armadura equivalente. Cuando se comparan los distintos tipos de armadura para control de fisuración, el cómputo de la cuantía hay que hacerlo con el área de acero que atraviesa cualquier sección vertical del muro. En una armadura triangulada siempre se puede contar con la sección de tres alambres en toda su longitud; por el contrario, en una armadura en escalerilla sólo se puede contar con dos. Por consiguiente, para cumplir con los requisitos de armado mínimo, a igualdad de secciones de alambre equivalentes, con la armadura triangulada se necesita menos cuantía por metro cuadrado de muro.

Sin embargo, cuando la armadura tiene asignado un papel estructural para resistir acciones laterales, la única configuración geométrica aceptable es la armadura triangulada, por ser la única indeformable en su propio plano.

QUE DOS ARMADURAS TENGAN ALAMBRES EQUIVALENTES, NO SIGNIFICA QUE LA SECCIÓN TOTAL DE LA MISMA SEA EQUIVALENTE (LA FORMA GEOMÉTRICA SI MARCA DIFERENCIA)


¿Qué armaduras son realmente equivalentes?


Sirva como ejemplo que para cumplir las cuantías mínimas que exige el CTE para conseguir una fábrica armada a efectos de contratar la fisuración sería suficiente con colocar una armadura de 3 mm de Ø cada 60 cm.

¿Un aumento en la resistencia del acero que compone la armadura mejora el comportamiento mecánico del muro?

Para control de fisuración, la resistencia del acero de la armadura no influye en la cuantía de armadura necesaria, sólo influye el área de la sección trasversal.

Cuando la armadura tiene asignado un papel estructural, la circunstancia de que el acero resista más, no significa necesariamente que se pueda reducir la cantidad de armadura en la misma proporción, puesto que, por requisitos de cuantía mínima, en la inmensa mayoría de los casos, el acero no llega a exhibir ni la mitad de su resistencia.

El parámetro del acero, para armadura de tendel, que realmente mejora el comportamiento mecánico del muro, es el que da cuenta de su ductilidad, no de su resistencia. Por esta razón, tanto para prevenir fisuración, como para transmitir esfuerzos, en una armadura de tendel, es preferible que el acero tenga un elevado porcentaje de deformación en rotura (que es el parámetro que determina la ductilidad), a que tenga una elevada resistencia.

¿Es importante la adherencia de la armadura?

La adherencia de la armadura, si tiene configuración de celosía triangulada, no interviene en absoluto en la transmisión de esfuerzos entre el primer y último nudo de la triangulación. La transmisión de esfuerzos en estos tramos se realiza en su totalidad a través de los alambres diagonales, incluso en ausencia del mortero, en virtud de la configuración geométrica de la armadura, indeformable en su plano.

Donde realmente es imprescindible la adherencia para la transmisión de esfuerzos entre una pieza y la contigua, es en sus extremos, donde se termina la triangulación. Por eso se precisa el solape, con una longitud proporcionada al esfuerzo que se transmite y un adecuado recubrimiento en las zonas de solape. Para transmitir el máximo esfuerzo que puede resistir la armadura, es suficiente una longitud de solape de 250 mm (este valor debe está garantizado mediante ensayos). Para conseguir una adecuada transmisión de esfuerzos por adherencia en las zonas de solape, deben estar separados entre sí los alambres que se solapan, como mínimo, una distancia igual al diámetro de los mismos.

¿Mejora la adherencia que el alambre sea corrugado?

La armadura de tendel no mejora en absoluto por el hecho de que el alambre sea corrugado. Las condiciones de adherencia, cuando se trata de transmitir esfuerzos muy repartidos a través de barras de pequeño diámetro, como es el caso de la armadura de tendel, dependen en mayor medida del mortero, y no de la armadura.
La adherencia que suministran las barras corrugadas se precisa cuando la fuerza que se desea transmitir por la barra es muy grande, y eso sólo ocurre con barras muy gruesas. En el caso de la armadura de tendel que se comercializa, un número vale más que mil palabras: dos barras de 4 mm de diámetro pueden transmitir, con la seguridad que exige la normativa, a lo sumo 10 kN. Este valor está garantizado mediante ensayos con armaduras lisas.

Por otra parte, el cálculo demuestra que el valor real de la fuerza que se transmite en las armaduras de tendel (debido a que hay que cumplir prescripciones de cuantía mínima) es, en el peor de los casos, del orden de la mitad. Por consiguiente, la armadura corrugada no supone ninguna prestación adicional respecto de la armadura que ha existido siempre. Es significativo el hecho de que la técnica del hormigón armado, apta para transmitir grandes esfuerzos, utiliza barras lisas cuando éstas son de pequeño diámetro. Lo que realmente mejora la prestación relacionada con la transmisión de esfuerzos es la existencia de un adecuado recubrimiento de las armaduras en las zonas de solape.

¿Cómo elegir el ancho correcto de la armadura?

El recubrimiento con mortero de las armaduras es un requisito fundamental para garantizar la protección del acero frente a la corrosión. Por consiguiente, cuando se trata de conseguir esta prestación, las condiciones de recubrimiento tienen distinta importancia según sea el acabado de la armadura de tendel.

Sin embargo, el recubrimiento también es un requisito esencial para la correcta trasmisión de esfuerzos por adherencia en las zonas de solape, y esto es común para todas las armaduras con uso estructural, independientemente del tipo de acabado.

Para conseguir esta prestación, se deben respetar los espesores mínimos de recubrimiento, tanto superior e inferior, como lateral.

El recubrimiento lateral en las zonas de solape es imprescindible para que se produzca la trasmisión de esfuerzos entre una pieza de armadura y la contigua, y esta circunstancia se debe tener en cuenta a la hora de elegir el ancho de la armadura adecuado al espesor del muro. Si la armadura no tiene un diseño específico para el solape, se debe restringir su ancho para permitir el recubrimiento lateral de todos los alambres longitudinales.


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¿Influye el ancho de la armadura en las prestaciones de la fábrica?

La armadura dispuesta para control de fisuración no precisa un ancho específico, puesto que lo único que cuenta en este caso es el área de la sección de acero.

Por el contrario, el ancho de la armadura tiene un papel fundamental cuando ésta tiene una función estructural, ya que al aumentar el brazo mecánico se aumenta, en la misma proporción, la capacidad resistente a flexión horizontal de los muros de fábrica.


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Esto significa que, para un mismo ancho de tendel, el uso de GEOFOR® permite disponer piezas de mayor ancho, lo que supone un mayor brazo mecánico de la sección y, consecuentemente, un incremento proporcional de la capacidad resistente a flexión del muro. Este efecto puede incrementar la prestación mecánica del muro armado hasta en un 20%, sin incrementar la cuantía de acero y, por tanto, sin incrementar el coste de la unidad constructiva.

En efecto, la capacidad resistente a flexión que corresponde a una sección de un material compuesto, como es el caso de la fábrica armada, se obtiene esencialmente como el producto de dos parámetros: el área de la sección de los alambres longitudinales (que representa la fuerza del acero) y la separación entre ellos (que representa el brazo mecánico de la sección):

siendo:
MRd la capacidad resistente a flexión
As el área de acero en cada cara
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Como se puede ver en la expresión anterior, un incremento del ancho de la armadura, supone un incremento en la misma proporción de la capacidad resistente del muro, manteniendo la misma sección de los alambres.

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¿Es igual una armadura de pletina en escalerilla que una armadura de alambre redondo triangulada?

No se debe confundir diámetro de alambre equivalente con armadura equivalente. Cuando se comparan los distintos tipos de armadura para control de fisuración, el cómputo de la cuantía hay que hacerlo con el área de acero que atraviesa cualquier sección vertical del muro. En una armadura triangulada siempre se puede contar con la sección de tres alambres en toda su longitud; por el contrario, en una armadura en escalerilla sólo se puede contar con dos. Por consiguiente, para cumplir con los requisitos de armado mínimo, a igualdad de secciones de alambre equivalentes, con la armadura triangulada se necesita menos cuantía por metro cuadrado de muro.

Sin embargo, cuando la armadura tiene asignado un papel estructural para resistir acciones laterales, la única configuración geométrica aceptable es la armadura triangulada, por ser la única indeformable en su propio plano.

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Sirva como ejemplo que para cumplir las cuantías mínimas que exige el CTE para conseguir una fábrica armada a efectos de contratar la fisuración sería suficiente con colocar una armadura de 3 mm de Ø cada 60 cm.

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¿Un aumento en la resistencia del acero que compone la armadura mejora el comportamiento mecánico del muro?

Para control de fisuración, la resistencia del acero de la armadura no influye en la cuantía de armadura necesaria, sólo influye el área de la sección trasversal.

Cuando la armadura tiene asignado un papel estructural, la circunstancia de que el acero resista más, no significa necesariamente que se pueda reducir la cantidad de armadura en la misma proporción, puesto que, por requisitos de cuantía mínima, en la inmensa mayoría de los casos, el acero no llega a exhibir ni la mitad de su resistencia.

El parámetro del acero, para armadura de tendel, que realmente mejora el comportamiento mecánico del muro, es el que da cuenta de su ductilidad, no de su resistencia. Por esta razón, tanto para prevenir fisuración, como para transmitir esfuerzos, en una armadura de tendel, es preferible que el acero tenga un elevado porcentaje de deformación en rotura (que es el parámetro que determina la ductilidad), a que tenga una elevada resistencia.




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¿Es importante la adherencia de la armadura?

La adherencia de la armadura, si tiene configuración de celosía triangulada, no interviene en absoluto en la transmisión de esfuerzos entre el primer y último nudo de la triangulación. La transmisión de esfuerzos en estos tramos se realiza en su totalidad a través de los alambres diagonales, incluso en ausencia del mortero, en virtud de la configuración geométrica de la armadura, indeformable en su plano.

Donde realmente es imprescindible la adherencia para la transmisión de esfuerzos entre una pieza y la contigua, es en sus extremos, donde se termina la triangulación. Por eso se precisa el solape, con una longitud proporcionada al esfuerzo que se transmite y un adecuado recubrimiento en las zonas de solape. Para transmitir el máximo esfuerzo que puede resistir la armadura, es suficiente una longitud de solape de 250 mm (este valor debe está garantizado mediante ensayos). Para conseguir una adecuada transmisión de esfuerzos por adherencia en las zonas de solape, deben estar separados entre sí los alambres que se solapan, como mínimo, una distancia igual al diámetro de los mismos.




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¿Mejora la adherencia que el alambre sea corrugado?

La armadura de tendel no mejora en absoluto por el hecho de que el alambre sea corrugado. Las condiciones de adherencia, cuando se trata de transmitir esfuerzos muy repartidos a través de barras de pequeño diámetro, como es el caso de la armadura de tendel, dependen en mayor medida del mortero, y no de la armadura.
La adherencia que suministran las barras corrugadas se precisa cuando la fuerza que se desea transmitir por la barra es muy grande, y eso sólo ocurre con barras muy gruesas. En el caso de la armadura de tendel que se comercializa, un número vale más que mil palabras: dos barras de 4 mm de diámetro pueden transmitir, con la seguridad que exige la normativa, a lo sumo 10 kN. Este valor está garantizado mediante ensayos con armaduras lisas.

Por otra parte, el cálculo demuestra que el valor real de la fuerza que se transmite en las armaduras de tendel (debido a que hay que cumplir prescripciones de cuantía mínima) es, en el peor de los casos, del orden de la mitad. Por consiguiente, la armadura corrugada no supone ninguna prestación adicional respecto de la armadura que ha existido siempre. Es significativo el hecho de que la técnica del hormigón armado, apta para transmitir grandes esfuerzos, utiliza barras lisas cuando éstas son de pequeño diámetro. Lo que realmente mejora la prestación relacionada con la transmisión de esfuerzos es la existencia de un adecuado recubrimiento de las armaduras en las zonas de solape.



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